Extractos
Preguntas

Prem Rawat en la Univ. de Oxford  

Prem Rawat en el Día Internacional por la Paz

A continuación se incluye un breve extracto del discurso pronunciado por Prem Rawat en el Parlamento australiano con ocasión del Día Internacional por la Paz de las Naciones Unidas

Somos seres humanos.¿Qué es lo que nos motiva? ¿Cuál es nuestra necesidad fundamental? Hace poco vi un reportaje en televisión sobre un avión al que se le quedó la rueda delantera girada noventa grados cuando despegó de Burbank (California).


Por supuesto, en esa posición la rueda no puede replegarse y se dificulta mucho el aterrizaje. El avión había estado volando en círculos, soltando combustible. Al final, el piloto hizo un fantástico trabajo y todo salió bien.

Pero, retrocedamos un poco. El mundo había cambiado para todos los que iban en ese avión. Hoy en día tenemos mucha tecnología a nuestra disposición. Pensamos que el mundo ha cambiado por haber tantas innovaciones. Me temo que no estoy de acuerdo. Pongámonos en el lugar de las personas que iban en aquel avión. Todas iban a Nueva York desde Burbank. “Que tengas un buen vuelo. Te veré en Nueva York. Llámame cuando llegues”. ¿Les suena conocido? Es lo normal cuando tomas un avión. “Por favor, siéntense, busquen sus asientos; coloquen bien su equipaje de mano”. Pero, sin que ellos lo supieran, algo estaba a punto de ocurrir.

El avión despegó. De pronto, lo que podía haber sido un día perfecto, se convirtió en una gran incertidumbre. Los pasajeros que iban en aquel avión estaban inquietos. No sabían qué estaba pasando, y la tripulación aún no les podía explicar nada porque tampoco sabía nada. Posiblemente la torre de control les dijera: “La rueda delantera está torcida y por eso no pueden replegarla”.

Los pilotos trataban de accionar esa palanca que tiene forma de rueda. Posiblemente dijeran: “Intentémoslo de nuevo; probemos una vez más”. Pero no conseguían moverla. Algo no iba bien. Y no estoy hablando de tecnicismos, hablo de emociones y reacciones humanas. Esas reacciones son lo más básico de nuestra naturaleza. Puede que hayamos inventado satélites y telescopios para ver objetos a grandes distancias en el universo, pero en esencia no hemos cambiado.

La tristeza sigue siendo tristeza. La alegría sigue siendo alegría y la paz sigue siendo paz. El deseo, la necesidad de sentir alegría en esta vida es fundamental para todos los seres humanos sin excepción.
La gente ha estado probando fórmulas desde tiempo inmemorial. Pruébenlo todo, digo yo. Ciertamente, cualquier idea que sirva para conseguir la paz es positiva. Pero no podemos olvidarnos, en medio de todas esas soluciones, de la simple necesidad que todos tenemos de sentirnos satisfechos.

Hablo de la sencilla premisa de que estamos vivos. Esa afirmación debería significarlo todo para nosotros: “Estoy vivo”. En tan sólo unos momentos, las vidas de las personas sentadas en aquel avión, pasaron de la rutina a la incertidumbre. Les garantizo que a más de uno le subió la tensión arterial. Y luego, cuando se enteraron de que todo volvía a ir bien, seguro que la frase “todo va bien” tenía mucho más sentido que antes del incidente.

Así somos. Muy vulnerables, pero no lo reconocemos. No lo comprendemos porque en nuestra vida cotidiana lo importante son otras cosas, no nuestra realidad fundamental como seres humanos, que es: “Estoy vivo; existo”.
Siempre tenemos la posibilidad en nuestras vidas de sentirnos plenos, de sentir paz en nuestro interior y no sólo de vivir inmersos en la rutina. Cuando una persona siente paz en su vida, la felicidad no está lejos.



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